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FOTOGRAFÍA Y ESCRITURA

Puertas y portales: crónica de un viaje interior

Puerta_Os de Balaguer
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Porta_Us de Balaguer
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Porta_Us de Balaguer
Porta_Us de Balaguer
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Puerta_Os de Balaguer
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Puerta_Os de Balaguer
Puerta_Os de Balaguer

Me fascinan las puertas antiguas, están llenas de historia,

de recuerdos, de vida. Cuando las observo, no veo solo madera o metal desgastado; veo texturas, colores, formas y cicatrices que evocan el paso del tiempo y la memoria de quienes las han atravesado.

Cada puerta es un portal: un lugar donde la belleza se combina con la nostalgia y la poesía de aquello que ha resistido generaciones.

Lo que siento al mirarlas tiene mucho que ver con cómo mi cerebro y mi sensibilidad captan belleza, memoria y narrativa visual, son más que un objeto: es un espacio donde la historia se conserva, donde la imaginación puede viajar. Proyecto en ellas historias, escenas congeladas en el tiempo. Y este proceso conecta profundamente con mi creatividad, que se convierte en un canal de conexión conmigo misma y con los demás.

Fotografiarlas, retocarlas, darles contraste y vida, no es solo técnica; es ordenar e interpretar la realidad, transmutando lo que encuentro en una imagen con intención y narrativa. Añadir un texto, una reflexión, convierte cada imagen en una micro-historia. Es mi manera de canalizar energía, emoción y aprendizaje.

Las puertas antiguas también son metáforas de mí misma, detrás de cada puerta hay una historia, una familia, recuerdos de infancia, momentos vividos y experiencias que algún día desaparecerán para dar paso a nuevas construcciones. Observarlas me recuerda que la belleza de la vejez está en su historia, en la manera en que la vida deja su huella. Un día se colocarán puertas nuevas, pero probablemente pasarán años, cientos de años, hasta que esas puertas lleguen a contar historias y se conviertan en nuevas obras de arte.

He vivido lealtades que se rompen, pactos que se cumplen, y he aprendido que cuando lo nuevo convive con lo viejo, cuando puertas y portales se abren al amor, emergen historias que no conocemos pero que podemos imaginar. Las casas con nombres, las puertas con vida propia, algunas que se abren al amor y otras cerradas y rotas, todas ellas son como obras de arte contemporáneo: abstractas, llenas de texturas, colores, cicatrices y misterio.

Detrás hay personas, infancias, adolescencias, momentos felices, herencias y un amor profundo por la tierra donde hemos nacido.

Muchas veces me han preguntado por qué no salgo de mi ciudad.

He querido marcharme, sí, pero al final me pregunto: ¿A dónde voy? Ahora entiendo que mi hogar siempre será donde yo esté.

Incluso aquel que viaja por todo el mundo necesita un lugar donde sentirse en casa. Observar, escuchar y captar todo esto ha sido parte de mi proceso de sanación, cerrando lo que quedaba por cerrar.

Hacer este proceso creativo ha movido mucha energía. Conectar con personas, colectivos, percibir movimientos internos y externos, integrarlos sin juzgar, observar el flujo constante, ha sido un aprendizaje profundo. He disfrutado de la belleza de las antiguas redes sociales que aún funcionan, del sonido persistente de las campanas que se convierte en un gong que se integra, del flow constante, de los planes que cambian cada cinco minutos. Conversaciones profundas con alguien a quien acabo de conocer, escuchar, comprender y abrazar, han sido momentos de conexión genuina.

He aprendido que las personas nunca van solas, que cuando quieres conocer a alguien, está ella, su familia, sus amistades, su historia. Todo está conectado por hilos sutiles. Dos ojos generosos que se encuentran, puertas que quedan abiertas invitando a entrar… ¿y los límites? Cada uno conoce los suyos.

Estos días han sido de pura observación y escucha, tanto del mundo exterior como de mi interior. Hasta que finalmente, allí entre puertas, apareció la tristeza que quedaba escondida. Lloré sin saber exactamente por qué, hasta que me vacié por completo. Las puertas cierran vidas pasadas y son nuevos portales, nuevas historias, nuevas personas, nuevos proyectos, nuevos tiempos, nuevas vidas.

Y así, abrir una puerta en el vacío del universo, todo oscuro, es como saltar y confiar en dónde llegaré. Cada puerta antigua que miro, retrato y siento es un recordatorio de que el viaje no solo es hacia fuera, sino también hacia dentro, hacia mi propia transformación.

​​​Agosto 2025

Puerta_Os de Balaguer
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